5 cosas que no sabías sobre el equinoccio de Chichén Itzá

Johan Medina en enero 24, 2020

En el momento exacto de los equinoccios de primavera y otoño, el sol proyecta sus rayos sobre la escalinata de la pirámide, revelando una serpiente emplumada que parece moverse o deslizarse hacia abajo por los escalones. Es impresionante cómo los mayas lograron concentrar toda su energía en la construcción de un monumento de una escala tan increíble, solo para resaltar la época del año en la que el día y la noche duran exactamente lo mismo.

El Castillo es el mejor testimonio de la superioridad de los mayas como constructores y matemáticos. Sus estructuras son masivas, detalladas y precisas. De hecho, el sofisticado calendario maya está integrado en la arquitectura de este lugar. Por ejemplo, si cuentas los escalones de cada uno de los cuatro lados, verás que son 91 por lado; al sumarlos dan 364, que junto con la plataforma superior completan los 365 días del año. Además, en los días del equinoccio, el borde de la sombra del sol cae exactamente en la esquina de la pirámide, dejando un lado completamente iluminado y el otro en total oscuridad. Esto crea el juego de luces y sombras en la escalinata que da la forma de una serpiente deslizándose.

1. La precisión matemática de las sombras.

Durante los días del equinoccio de primavera y otoño, el borde de la sombra del sol cae exactamente en la esquina de la pirámide, dejando un lado en total luz solar y el otro en total sombra. Esto es lo que genera en la alfarda el efecto óptico de una serpiente deslizándose. El fenómeno ocurre en marzo y septiembre, y puede observarse durante aproximadamente cinco días: el día del equinoccio y los días cercanos.

2. Hay otra pirámide donde también se puede ver el descenso de Kukulcán.

En la zona arqueológica de Mayapán, que también está en Yucatán, hay una pirámide muy parecida al Templo de Kukulcán pero más pequeña. Ahí también se puede ver la proyección de la serpiente al atardecer durante el equinoccio; sin embargo, debido al desgaste de la estructura, no se nota de forma tan clara como en Chichén Itzá.

3. El equinoccio era un evento crucial para los mayas.

Con el de primavera iniciaban la temporada de siembra, y con el de otoño comenzaban la cosecha. Para ellos, estos días eran tiempos sagrados. Hoy en día, miles de personas de todo el mundo viajan para reunirse a los pies del Gran Templo de Kukulcán en Chichén Itzá y vivir este fenómeno único. Los visitantes suelen ir vestidos de blanco para cargarse de energía positiva y recibir al nuevo sol libres de malas vibras.

4. Los mayas estudiaron a la perfección los movimientos de la Tierra para poder construir el Templo de Kukulcán.

Si observas el amanecer en el horizonte desde un punto fijo durante todo un año, te darás cuenta de que el sol sale en posiciones diferentes y su ruta en el cielo va cambiando. Esto pasa por la rotación del planeta, su órbita y la inclinación del eje de la Tierra. Este movimiento visual también cambia según el lugar del mundo en donde estés. Los mayas calcularon todas estas variables y registraron cada juego de luz y sombra día con día. Gracias a este enorme trabajo astronómico y de diseño, construyeron la fachada de la pirámide con un ángulo de aproximadamente 20° hacia el norte.

5. Lo que realmente ves durante el equinoccio son siete triángulos isósceles de luz invertidos.

Al atardecer, en los escalones de la pirámide de Kukulcán, se forma esta serpiente gracias al juego de luz solar y sombra. Conforme pasan los minutos, da la impresión de que la serpiente va bajando del templo hasta que, finalmente, la luz ilumina por completo la cabeza de piedra de la serpiente emplumada que está en la base de la escalinata.

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