Cenotes Mexicanos

Johan Medina en septiembre 16, 2020

La Península de Yucatán en México es una zona baja y relativamente plana que no cuenta con ríos ni arroyos en la superficie. Sin embargo, bajo el suelo corren los dos sistemas de agua subterránea más largos del mundo (Sac Actun con 353 km y Ox Bel Ha con 270 km), los cuales han guiado la distribución de los asentamientos humanos en la península durante los últimos 13,000 años... el fascinante mundo de los cenotes y los ríos subterráneos.

Un "cenote" es un pozo o hundimiento natural que se crea cuando el techo de una cueva de piedra caliza colapsa, abriendo una ventana a este espectacular mundo subterráneo. Los cenotes eran la única fuente de agua en la selva para la civilización maya y son considerados sagrados por su pueblo. Para los mayas, los cenotes eran la entrada al "inframundo" o "Xibalbá", el lugar donde habitan sus dioses y donde residen sus espíritus después de la muerte.

Una sorprendente combinación de eventos geológicos y cambios climáticos dio lugar al desarrollo de estos ecosistemas únicos. Hace millones de años, la Península de Yucatán era un arrecife gigante sumergido bajo varios metros de océano. Durante la última Edad de Hielo, el nivel del mar bajó (aproximadamente unos 90 metros menos que los niveles actuales), exponiendo el arrecife a la superficie. El coral murió y la selva creció sobre la plataforma de piedra caliza de más de un kilómetro de espesor creada por el arrecife de coral. Los fósiles encontrados tierra adentro son prueba de esto y es muy común verlos durante un buceo en cenotes.

La palabra cenote proviene del término maya "D'zonot", que se refiere a cualquier cámara subterránea que contenga agua de forma permanente. Mientras que algunos cenotes son pozos verticales llenos de agua, otros son cuevas que albergan lagunas y pasajes subacuáticos en su interior.

Estos enormes sistemas de cuevas se formaron por la disolución gradual de la roca caliza coralina, que es altamente porosa. A estas cuevas se les conoce como cuevas de "disolución", ya que se formaron cuando la lluvia (que es ligeramente ácida) disolvió la roca caliza alcalina. Dentro de las cuevas, las formaciones geológicas son un espectáculo digno de ver: las estalactitas cuelgan como gotas de hielo del techo de la cueva, y las estalagmitas se extienden hacia arriba desde el suelo, llegando a unirse muchas veces para crear imponentes columnas. Estas estalactitas y estalagmitas se cuentan por millones y varían en tamaño, desde el grosor de un lápiz hasta el de un gran árbol.

Con el tiempo, muchas de estas cavernas colapsaron. Cuando la Edad de Hielo llegó a su fin hace unos 18,000 años, el clima del planeta se calentó, los glaciares retrocedieron y las cuevas se inundaron a medida que el nivel del mar subía. Los científicos tienen distintas opiniones sobre qué tan rápido subió el agua, pero la mayoría coincide en que alcanzó su nivel actual hace unos 1,000 años. La datación por carbono de los artefactos encontrados en algunas cuevas de la zona demuestra que ya eran visitadas por seres humanos hace más de 13,000 años.

Entre los hallazgos arqueológicos más interesantes de los últimos años se encuentran restos fósiles antiguos de camellos, jaguares gigantes, mamuts, perezosos y caballos. Hasta la fecha, se han encontrado cuatro esqueletos humanos. Las pruebas realizadas al carbón hallado junto al esqueleto de una mujer lo sitúan hace al menos 13,600 años, lo que lo convierte en uno de los esqueletos humanos más antiguos encontrados en el continente americano. La mayoría de estos tesoros han sido descubiertos por buzos de cuevas que exploran los sistemas subterráneos, y actualmente varios de estos sitios están protegidos por el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia).

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